martes, 7 de marzo de 2017

8 de marzo, día de la mujer



Me llamo Jimena Tierra, aunque este no es mi nombre real. En la actualidad una mujer puede adoptar un pseudónimo para diferenciar su creatividad de otras actividades, como escudo protector o, simplemente, por mero capricho. Sin embargo, esto no siempre ha sido así. Hubo una época en que las mujeres, para dar a conocer sus ideas, se veían obligadas a adoptar nombres masculinos con objeto de no crear suspicacias a su alrededor ya que, una mujer que pensase, era peligrosa. Por mencionar algunos ejemplos, es el caso de las hermanas Brönte, autoras de textos maravillosos como 'Cumbres Borrascosas' o 'Jane Eyre' (Acton, Currer y Ellis Bell), Cecillia Böhl de Faber (Fernán Caballero), escritora de la obra costumbrista 'La Gaviota' o Karen Blixen (Isak Dinesen), creadora de 'Memorias de África'.


Y, aunque la mujer ha avanzado bastante terreno, a pasos lentos y muy sacrificados, en el siglo XXI aún nos queda mucho camino por recorrer: de ciento trece Premios Nobel De Literatura que se han entregado en estos casi ciento veinte años transcurridos desde su nacimiento, únicamente catorce son las mujeres que lo han ganado (Gabriela Mistral, Pearl S. Buck, etc.); respecto a treinta y seis hombres a los que se ha otorgado el título de Doctor de la Iglesia, solamente cuatro mujeres lo han recibido (Santa Teresa de Jesús, entre otras); y, en la Real Academia Española, actualmente de cuarenta y cuatro miembros solo ocho académicas ocupan sus asientos (Clara Janés, Carmen Riera, etc.), habiendo dejando fuera a lo largo de la historia, a mi juicio, a ejemplos modélicos como María Moliner (su diccionario) o Emilia Pardo Bazán (Los Pazos de Ulloa).


Dejo esto a modo de reflexión.

domingo, 19 de febrero de 2017

Segundas oportunidades, de Jimena Tierra

No soy de los que dan segundas oportunidades, y menos en esto. Si lo hiciera, seguramente habría una tercera. Pero hay momentos en la vida en los que transigir no es una opción. Fui transparente con ella. Se lo advertí. Le dije que, si no respetaba mis órdenes, habría consecuencias. Llevaba varios días tentando mi sosiego. Nublando mis ideas, como una ponzoña que actúa en la conciencia, lenta pero letal. Y aunque he de reconocer que, en alguna ocasión, he sucumbido a su antojo —no sin cierto remordimiento—, ahora es diferente. Ahora conozco el verdadero amor. Daba igual que estuviera o no de acuerdo conmigo. A mí no se me lleva la contraria. Mucho menos, golpeando a la mujer que quiero. Por eso, cogí el martillo, y la machaqué.

     —No estoy seguro de que podamos salvar la mano.

     —Lo sé, doctor, y no me importa. Esta parte de mi cuerpo no me pertenece. 

#historiasdeamor

sábado, 4 de febrero de 2017

El manipulador de sueños, de Eduardo S. Aznar



Hace unos días acabé de leer una novela diferente, de un género al que no me había enfrentado hasta el momento: la distopía. La RAE define esta palabra como «la representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana». Y es aquí donde entra El manipulador de sueños, una verdadera historia de terror abordada con maestría desde el punto de vista de la ciencia ficción.


En El manipulador de sueños no hay espectros fantasmales, ritos satánicos o asesinatos. Sin embargo, el hecho de sobrevivir en un Estado que controla la vida en todos sus aspectos, desde las emociones, los deseos o los propios sueños, es una sensación asfixiante y pavorosa. En paralelo, se trata de una idea ficticia y futurista que ofrece una puesta en escena novedosa y apasionante, de minuciosas descripciones y cuidados detalles que, incluso, introducen vocabulario adaptado a la época.

Una trama que invita a reflexionar al lector, enfrentándole duramente a un espejo y animándole a cambiar el rumbo. A no conformarse con lo que le viene dado. A luchar por valores inherentes a la realización del ser humano, como son la intimidad o la libertad. Sánchez Aznar se sirve de conceptos como la maternidad, el endeudamiento o la cultura para describir una sociedad futura fantástica, fruto de la imaginación del autor y, al mismo tiempo, peligrosamente factible.


A través de sus quinientas páginas, muchas son las preguntas que me han abordado al inmiscuirme en esta lectura sin ornamentos y de gran profundidad. Afortunadamente, he contado con la colaboración del propio autor, Eduardo Sánchez Aznar, para responderlas.

Una novela totalmente recomendable, que durante estos días se podrá adquirir en Espacio Ulises en 2x1.

1 – En el supuesto de que existiera un programa de sueños a la carta, ¿cuál sería el tuyo?

Visto desde el presente, rechazaría el programa de sueños a la carta. Mis sueños muchas veces me dicen cosas sobre mí que incluso yo ignoro, cosas sobre las que no soy consciente de haber puesto la lupa, o reflexionado, pero sobre las que sin duda he pensado –o sentido- algo importante, datos fundamentales que creí haber pasado por alto.

Además de la última frontera de la libertad, creo que son una especie de copia de seguridad de sentimientos o pensamientos que han sido borrados (voluntariamente o no, por el paso del tiempo, p.ej) de la mente.

2 - ¿Dónde se proyecta el álter ego del autor en Fernando?

En su amor por el confort, sin duda, en su pereza vital. Y en la desazón continua, que se manifiesta a veces en lo sueños y a veces con la mente en blanco, en forma de tirones de angustia por el tiempo o las oportunidades perdidas, transcurridas o a medio perder o transcurrir.

En sus dudas, también. En su miedo, desde luego.

3 - ¿Es importante salirse del camino para sentirse vivo?
Es fundamental, irrenunciable para un ser humano. Nuestro primerísimo y simpático antepasado debía de ser muy feliz en los árboles, comiendo fruta. Pero empezó (empezamos) a ser hombres cuando bajó de las ramas, cuando luego se puso de pie, cuando empezó a tallar la piedra…

Ser hombre es estar vivo, y estar vivo es salirse del camino. Continuamente. Vencer las dudas, el miedo, el gusto por el confort. O, al menos, como hace Fernando, enfrentarse a todo eso.

4 - ¿Has escrito más historias de ciencia ficción? ¿Te sientes cómodo en algún otro género?

He escrito historias (cuentos) de todo tipo. Me siento tan cómodo en el realismo, del XIX y de la posguerra, en el realismo social, como en el género fantástico o la ciencia ficción. Pero —una vez más— trato de salirme del camino, de huir de los géneros, de transgredir las fronteras.

5 - ¿Nuestra sociedad actual está abocada al desenlace de la distopía que presentas en la novela? ¿Ya tenemos síntomas de esa enfermedad?

Síntomas tenemos mucho. He querido mirar el presente con una lente telescópica inversa, que permita al lector ver esta realidad dentro de cuarenta o cincuenta años. Los síntomas están todos: la deshumanización de las relaciones, incluso, sobre todo, las de familia; la levedad de la política, el enfoque de esta como espectáculo y al mismo tiempo la polarización en los extremos; el aislamiento del ser humanos; la crisis de un sistema económico que solo puede reproducir el círculo expansión-depresión; la renuncia a la libertad, asumida de un modo fatalista, como inevitable, a cambio de incrementar ese confort dulzón y anestésico.

Tenemos que recuperar el contacto humano en las relaciones, la identidad de la familia como una de las células potencialmente constructoras de la sociedad. Recobrar la confianza en la política; participar más, mucho más e implicarse más allá de ir o no a votar una vez cada cuatro años; no renunciar a representantes conscientes de su responsabilidad y de su ejemplaridad; huir, como principio, de todo extremismo que imposibilita que el diálogo fructifique en las necesarias políticas económicas, sociales, educativas.

Nada de eso es posible sin implicarse, sin bajar a la arena de los asuntos públicos —que nos pertenecen y obligan igual que los privados—. Sin asumir fatiga, sinsabores. Sin esfuerzo. Sin renuncias. Sin dolor, seguramente. Sin lucha, inexcusablemente.

Pero lo contrario es ComerOcio, es un montón de realidades virtuales donde se diluye la verdad del hombre.

6 - ¿Cómo nace la idea y cómo se construye la historia? ¿Estaba predeterminada de inicio o los personajes cobraron vida tomando decisiones propias con independencia del criterio del autor?

La idea llevaba tiempo en mi cabeza, impulsada, urgida por la crisis económica y social cuyos efectos se manifiestan en España a finales de la década anterior: la quiebra económica de Grecia, las dificultades en Italia y la propia España, la primavera árabe, el 15 M en España, el cambio de ciclo político, etc. Todo eso ocurría mientras yo trabajaba en la novela, y muchas de esos episodios influían e inspiraban adiciones al proyecto inicial. Por eso digo siempre que la novela —como todas, como la literatura en general— es hija de su tiempo. Como además, el proyecto se alargó durante cuatro años (entre 2011 y 2015), el manuscrito estuvo vivo, mutando e incorporando subtramas, elementos y personajes hasta el último proceso de reescritura.

Es cierto que los personajes me han sorprendido. He tratado de mantener el control sobre ellos, pero no siempre ha podido. A algunos les ha pasado como a mí, o como creo que le sucede al lector: que ha cambiado netamente, que ya no son los mismos en la primera página que en la última.

7 - ¿Por qué es importante en una sociedad atrofiada la desincentivación de la lectura o la música?

Cualquier actividad que se hace a solas, invita a la reflexión. La lectura es un acto solitario y también la música, aunque puedan compartirse y con eso enriquecer la reflexión. Eso se lleva mal con un mundo que pretende el totalitarismo por anestesia, por renuncia de la persona. Si la personal reflexiona, es más, sin realiza cualquier acto por ella misma, sin indicación ni adoctrinamiento, antes o después comenzará a hacerse preguntas, a ser crítica. A convertirse en un inconveniente para la extensión del pensamiento o la doctrina únicos.

8 - ¿No es más feliz el más ignorante, el que lo tiene todo hecho, el que no tiene que pensar en nada?

Está más tranquilo, vive de un modo más confortable, más “blando”. Pero la felicidad debe, o debe de ser, porque no lo sé muy bien, otra cosa.

9 - ¿Cuál ha sido la escena más difícil de narrar?

No tiene escenarios complicados, ni tramas o subtramas demasiado truculentas que exijan muchas piruetas. Todo sucede de forma bastante normal, aun cuando hay secuencias que despliegan un torrente de emociones, sobre todo en ciertos encuentros entre Laura y Fernando.

Dudé con el principio, porque me interesaba plantear el conflicto de forma conjunta con la exposición de mundo de ficción de los años 60 de este siglo. Pero estoy muy contento con el resultado final del capítulo I, “La casa”.

10 – Entonces... ¿el amor no es lo que hace girar el mundo?

En astronomía, el mundo tiene dos tipos de movimiento, rotación y traslación… El mundo, tal y como lo concebimos, es mucho más caótico que nuestro ordenado planeta. Existen muchas fuerzas, muchas energías que suman… y otras que restan. El amor es una de las primeras, sin duda. Pero no hay que perder de vista las otras fuerzas que restan. Y tampoco que dentro del amor coexisten, aunque sea en paralelo, muchos sentimientos. Fernando ama y es amado, también Laura… pero no son los únicos. En el Manipulador, el amor es un polígono con muchas caras, no solo un triángulo, o varios. Más bien como un icosaedro.




sábado, 14 de enero de 2017

Tú, tan lejos, de Úna Fingal. Reseña de la periodista María de los Ángeles Gutiérrez.


Úna Fingal

Transcribo lo que Playa de Ákaba, editorial con la que escribe, dice de Úna Fingal, puesto que es una información muy completa y, según creo, muy interesante para dar a conocer a la autora.


Es el seudónimo de Isabel Laso (Lleida, octubre 1964).

Vive en Barcelona. Autora de novela y teatro, inicia su trayectoria como directora de escena y actriz, trabajando para teatro, cine y televisión, también como guionista. Diversos textos suyos han sido llevados a escena.

Funda su propia compañía, KathArsis TheAtre, en 2003. Articulista, profesora de Escritura Creativa, conductora de clubes de lectura y editora, son otras actividades que también ha desarrollado. Con La canción del bardo, primera novela de su trilogía irlandesa, gana el I Premio de novela de Playa de Ákaba. Ha participado en el libro colectivo Generación Subway Breve Vol. I (Playa de Ákaba, 2014) con su relato La Claraboya. Es autora de La noche de los fulgores, (Playa de Ákaba 2014); De súbita veritas, (Amazon 2014); La Llibreta del Pànic, (Amazon 2012); Largo Recorrido, (CIKLOS Editorial 2011) y La Última Frontera, (Lulu 2011).

Además ha publicado cuento y poesía en diferentes revistas literarias. Amante del suspense, el conflicto personal y la historia, su campo de investigación se centra en la literatura e historia irlandesa. Fingal (Fine Gall en irlandés, significado "tribu extranjera", p.e. nórdicos) es un condado administrativo de la República de Irlanda, formado por parte del condado histórico de Dublín. Quizás, por ello -le preguntaremos a ella directamente-, su pseudónimo.



Sus novelas son psicológicas, de época, con buenas dosis de misterio, y romanticismo. También gusta de cultivar el relato, y mediante él, es capaz de adentrar al lector en un tenso mundo de realidades paralelas, donde lo imaginario y lo real convergen en una delgada línea difícil de percibir. Es miembro del movimiento literario Generación Subway y de la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña.

Tú, tan lejos


La escena se desarrolla en un pueblecito del Pirineo Catalán, en la época de los años 20, siendo los principales protagonistas Eloísa Monfort y Thomas Ward.

Monfort huye de un pasado vergonzante y se reinventa como institutriz de una pobre mujer trastornada, Cristina Barral, siendo recién llegada en un escenario hostil y enigmático en el que todos los personajes son sospechosos de la desaparición de Eva, la esposa del que será el amor de su vida: Ward, el médico irlandés. Eloísa Monfort se verá involucrada en una misteriosa trama que le llevará a descubrir secretos inconfesables, siendo partícipe de una experiencia extraordinaria que la marcará el resto de su vida.


Se trata de una obra diferente, que engloba un conjunto de conflictos personales y familiares, pasiones ocultas y misterios, en la que Fingal emplea una gran maestría en la descripción de los paisajes, invitando al lector a que le apetezca introducirse en ellos.

La novela está escrita con un lenguaje ágil y apetecible, cómodo, digno de proporcionar al lector la facilidad de disfrutar con el único obstáculo del propio suspense bien dirigido, entrelazado con los sinsabores de que es partícipe la protagonista de la trama.



Opinión personal

Personalmente, tengo que decir que es mi primer acercamiento al trabajo de la autora y me ha encantado su forma de narrar y el misterio que consigue mantener hasta el final de la trama.

Recomiendo a todos los lectores que cuenten con esta novela en su biblioteca personal como una obra cercana y entretenida, que invita a leerse de principio a fin.

Puedes adquirirla en papel, al precio de 9,95 €, pinchando en el siguiente enlace.

jueves, 12 de enero de 2017

Reseña de Equinoccio, por Eduardo S. Aznar


Eduardo Sánchez Aznar,
autor de la novela El manipulador de sueños y relatos breves incluidos en la colección Generación Subway, aporta su reseña sobre Equinoccio

Desde una ventana en penumbra, una silueta difusa contempla la calle. La luz platea la copa de los árboles e ilumina la parada del autobús, pero una negrura brillante se enseñorea de la escena y proyecta su fulgor opaco hacia el espectador, atraído hacia esa tiniebla rutilante.

Así es la portada de ‘Equinoccio‘. De las sombras al esplendor de lo negro. Jimena Tierra dirige su mirada hacia el reverso más oscuro de la espiritualidad, hacia el corazón tenebroso de ese universo cerrado que son las sectas satánicas. Para ello vertebra la historia de la novela a través de dos tramas que discurren en paralelo.

Eduardo, el Hurón, lleva mucho tiempo envuelto en las sombras. Carece de amigos y de estímulos que le hagan asomarse más allá de su escritorio, al que le encadenan las oposiciones a juez. Su madre es el único personaje real de ese mundo detenido, y la ventana desde la que observa la calle, su única conexión con el mundo exterior. Pero en la marquesina del autobús aparece Verónica, y Eduardo, ávido de compañía y experiencias que le ayuden a quitarse el polvo de los libros, se lanza en pos de la chica hacia un mundo deslumbrante: deseo, sensualidad, la vida a borbotones… y la consideración de una vida «formal» como inútil, junto a las ilimitadas posibilidades de una moral sin moral.

Muy cerca de allí, el detective Anastasio Rojo sobrevive a duras penas a la desaparición de su hija, muerta en muy sombrías circunstancias. Al borde del abismo, Rojo se aferra a la investigación de su último caso, el suicidio de un joven que pudiera tener la edad de su hija. O la de Eduardo. Tal vez la de Verónica.

Eduardo duda, anclado aún al deber, al recuerdo de su padre, a su madre. Pero el irresistible encanto del lado oscuro lo guía hasta el mismo tren donde Verónica, en vagones luminiscentes, se adentra en un túnel cada vez más negro. Un descenso hacia las profundidades de su propia alma. Por la vía contraria discurre la peripecia de Rojo. El detective se reinventa a sí mismo de sus propias cenizas, del malditismo a que su destino parecía condenarle, e inicia un viaje en sentido contrario al de Eduardo. Desde el abandono más absoluto, el detective descubre los destellos de esa luz que parece brotar de un diamante negro, y que le muestra hacia dónde se dirigen los raíles.

Cuando ambos trenes se encuentran, Rojo comprueba que la aventura de los dos jóvenes es mucho más tenebrosa que la suya. En un esfuerzo que le supera, el desahuciado detective suma aliados para enfrentarse a Seth, el mismísimo rostro de las tinieblas, que atrae a sus acólitos como la luz a las polillas destinadas a la abrasión.

Jimena Tierra atrapa al lector en ese juego de luces y sombras, donde cada encuentro, cada personaje y cada situación abre paso a otra, como las muñecas rusas. La autora huye de la casquería y el susto fácil, aunque sin ahorrar al lector la crudeza en escenas que la autora describe con fidelidad, tras muchas horas dedicadas a documentarse sobre el inquietante mundo de las sectas, atrayentes y destructivas.

La novela responde a los cánones del mejor género negro, con una atmósfera asfixiante y el retrato implacable de una juventud y una sociedad débiles. Pero la mayor virtud de Equinoccio es, sin duda, la integración del lector en sus páginas. Cuando las certezas de Eduardo se tambalean, el lector flaquea con él. La autora consigue elevar la suspensión de incredulidad a cotas inesperadas, hasta interrogarnos sobre la fortaleza de nuestra propia moral, el irrenunciable atractivo del placer sin límites y la eliminación de toda culpa.

Así es como, con una voz propia y una narración trepidante, Jimena Tierra nos enfrenta a nuestro espejo. ¿Hasta qué punto pueden aguantar nuestras convicciones la atracción de las tinieblas? ¿Y si estas se presentan, no entre brumas ni amenazas, sino bajo una capa tan bella como excitante? ¿Y si un día ella aparece en esa parada de autobús? ¿Elegiremos el escritorio en penumbra o bajaremos a la calle? Y, sobre todo, ¿sabremos orientarnos en el resplandor de la oscuridad?



‘Equinoccio‘ es una novela para reflexionar sobre los límites del relativismo moral y el individualismo. Sobre la necesidad de someter a perpetuo escrutinio las ideologías y los liderazgos. Sobre la soledad como la peor y más rápida forma de victimización, de deshumanización.

Una novela para leer, pensar… y temblar.

Puedes comprar Equinoccio pinchando AQUÍ

sábado, 7 de enero de 2017

El vestido de Godiva, de Miguel Hernández García

[Solo en llamadas de emergencia 
asumimos que somos estiércol
nutriendo campos de cicatrices
a punto de germinar...]

Así empieza "Estiércol", uno de los poemas más profundos con que el autor, Miguel Hernández García, nos presenta su obra lírica El vestido de Godiva y en la que, como él mismo dice, su alma cabalga "desnuda, vestida solo con su castidad", despojándose del colorido y la ornamentación para ahondar en el verso libre y realista.
Miguel Hernández García 

He tenido la oportunidad de conocer a este joven autor salmantino a través de Playa de Ákaba. Uno de los primeros colaboradores en la editorial, con una calidad tan perfilada, técnica como humana, es licenciado en Traducción e Interpretación y en Comunicación Audiovisual, con un recorrido profesional ligado a las letras que ha pasado por la traducción, la formación y el periodismo.

En el terreno literario, resultó finalista en el Primer Premio de Poesía Playa de Ákaba con su primer poemario, Catálogo Evaporado, y ha colaborado en multitud de antologías de la editorial, tales como Cuentos de Navidad, Generación Subway Crímenes Callejeros, No me silencies, escúchame, etc. Tiene una entrevista muy interesante en la revista digital de PdA que podéis leer en este link.

Miguel Hernández García no trabaja con seudónimo a pesar de su poeta homónimo oriolano poeta de 1927, precisamente por el orgullo que le supone llamarse como tal y llevar en su interior el mismo fuego. Además, dirige un blog de poesía al que podéis acceder desde el mismo El invierno de las letras http://catalogoevaporado.blogspot.com.es/.

Os invito a reflexionar sobre la respuesta que el autor aportó, en la antología Hablar de libros es bueno, a la pregunta ¿cree que uno de los problemas de la sociedad española, en referencia a la cultura, es que la población se encuentra demasiado focalizada en política, fútbol o televisión?: [... no me parece que sea un problema que la gente ponga su atención en la política o incluso en el fútbol. Al contrario, creo que puede llegar a ser beneficioso. Sin embargo, sí veo que la banalización de esos sectores lleva a la gente a una simplicidad peligrosa y a centrarse en aspectos accesorios. La cultura (si existe un «ente» como tal) ha de hacerse hueco en todo ello, no solo tratando de tener más presencia, sino haciéndola valer cuando llega a tenerla. La literatura, como la música o el cine, han de llegar a la gente de un modo positivo, exponiendo sus bondades y no de un modo forzado que a veces lo que consigue es lo contrario, un efecto disuasorio. ...].

Apasionado de temas variados que le permiten tener una visión amplia de la literatura y, en concreto, muy enriquecedora de la lírica, dirige un blog de letras de canciones desde hace más de diez años http://fitisongs.blogspot.com.es/.


Foto: Ruth Álvarez López

El vestido de Godiva

El autor de obras como Catálogo evaporado o Amorfeo, se adentra en una selección de poemas que le desnudan su corazón ante los lectores.

Con un interesante prólogo de la directora de la editorial y poeta, Noemí Trujillo, que se detiene en poemas espléndidos como Imperativo, Postillas o Destierro, Hernández García cincela frases genuinas e inigualables, como "recubre tu honradez con el tejido / cosido en las ruecas de la conciencia." o "...de un sistema consumido / por la ceguera de la paciencia...". "...El sueño ha encontrado en tus ojos / el terreno perfecto en donde ir a acampar." o "Vive desmadejando / los maullidos extraviados de la noche".

Como podéis leer, a muy grandes rasgos, es un tono personal, distinto, precioso, digno de una lectura sosegada porque cada palabra tiene un significado concreto y, cada poema, un fin. "Vive acostumbrada / a morderle las uñas al hambre. / Rasguños tatuados por noches vacías"

A los amantes de la lírica les recomiendo un libro de alto contenido emocional y social, variopinto y, especialmente, sin ropajes ni abalorios. Miguel Hernández García. Un gran poeta de nuestra generación.

Podéis adquirirlo a un precio irrisorio pinchando AQUÍ.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Una pistola como la de Larra, de Ángel Lara Navarro

Autor

Ángel Lara Navarro (Madrid, 1972), autor de Playa de Ákaba perteneciente a la Generación Subway, ha publicado en las antologías de Cuentos de Navidad, Madrid en Feria, Refugiados y Crímenes Callejeros y, según se proclama, está "en formación, hasta que la muerte nos separe".



Una pistola como la de Larra

Con prólogo de la editora de Playa de Ákaba, Noemí Trujillo, Lara escribe con punta afilada una compilación de relatos con personalidad propia, ligados por un hilo conductor que los entrelaza a modo de capítulos de una novela, y que no es otro que Mariano José de Larra.

En su obra, Lara pone de manifiesto una estructura paralela, que compara los artículos del periodista crítico del siglo XIX con la situación sociopolítica y cultural actual. Mediante un lenguaje cercano, irónico y de narración presente, incide en temas tan diversos y relevantes como el mal funcionamiento de la burocracia y el funcionariado del país, los prejuicios de los mayores sobre los jóvenes y viceversa, la crisis capitalista, la decepción y depresión generalizadas, la picaresca latina de poca monta, el machismo y los protocolos familiares, los programas del corazón atrayendo audiencias, los discursos políticos adaptados a la ideología que deban representar, el sometimiento de la prensa -como cuarto Poder- a la política y la falta de constatación de las fuentes.

Opinión personal

Personalmente, siento debilidad por la vida y el pensamiento de Larra. El movimiento romántico, como se expresa en el prólogo, no se entiende en el siglo XXI del mismo modo que en 1800. En la actualidad, un romántico es un sensiblero, enamorado, tierno, apasionado, delicado. Una de las acepciones de la RAE es "sentimental, generoso y soñador". En el siglo XIX, el romántico luchaba por la libertad de pensamiento y expresión en todos los ámbitos, siendo el suicidio la muerte por excelencia.

He de decir que, como no podía ser de otra manera, la obra me resulta de lectura imprescindible. Los temas son elegidos a conciencia y tratados con la atención y delicadeza que merecen. La narración es accesible y aparentemente sencilla. Sin embargo, conlleva un importante trasfondo que invita a la reflexión. Resulta tan necesaria como acertada considerando el panorama actual, y aconsejo a todos los lectores a dedicarle unos minutos de su tiempo. Asimismo, se puede acceder a las propias explicaciones del autor a través de su entrevista en Castillos en el Aire.

El tono de Lara es tan crítico como el del propio Larra. En ningún caso desfasado, sino todo lo contrario. Sirve de introspección y, al mismo tiempo, ofrece el conocimiento del trabajo de uno de los autores románticos más importantes, desgranando sus propios textos.

Suscribo la reseña La lucidez da en el blanco, como dice Eduardo S. Aznar. Lamentablemente, los temas que aborda son solo la punta del iceberg. 

¡Lo quiero!




La compilación se puede adquirir AQUÍ. Se trata de 92 páginas, editadas por Playa de Ákaba, a un precio de 9,95 €. Todo un lujo.